



Dieciséis mini flanes hechos a mano, cada uno un bocado perfecto de natilla sedosa y caramelo dorado. Pensados para impresionar en cualquier reunión: cumpleaños, baby showers, mesas festivas o cualquier ocasión que merezca un momento dulce.
Ingredientes simples y naturales — nada que no puedas pronunciar.
Sirve directo desde el refrigerador — cada mini flan viene en su propia porción individual, así que no hay que cortar, no hay desorden y no hay discusiones sobre quién se queda con el pedazo más grande.



